Mi vecino el Boliviano(nota de Edwin Perez Uberhuaga-Febrero 2007)
MI VECINO EL BOLIVIANO
Amigos, en la edición de febrero de este año se ha publicado mi artículo. (ver www.ociolatino.com)Hace tres años OCIO LATINO publicó un artículo titulado “Mi vecino el boliviano”, que daba un panorama de la creciente presencia de este colectivo en España. Uno de los entrevistados fue el periodista Edwin Pérez Uberhuaga, que viajaba por Europa investigando en torno a la migración latinoamericana en general y de sus compatriotas en particular. Hoy son más de 250 mil bolivianos los que viven en España, y Pérez Uberhuaga, que ha escrito tres libros y varias revistas en Europa, nos brinda un enfoque fresco del 2007: Si alguien me preguntara sobre el rostro actual de la migración latinoamericana en el mundo, yo elegiría el rostro de una mujer boliviana, con los ojos cansados por el trabajo y con una mirada que va más allá del lente fotográfico para atravesar las montañas, valles y llanos de Bolivia, para encontrar a su familia.Esa mirada tampoco tendría mucha esperanza, porque con la vigencia del visado para toda la Unión Europea a partir del 1 de abril del 2007 será mas difícil el reencuentro con su esposo o sus hijos, que deberán cumplir innumerables trámites para cruzar el océano y formar parte de un mundo laboral precario.Los datos extraoficiales son contundentes: en Europa hay casi 400 mil bolivianos, casi 300 mil en España, la mayoría mujeres, y una gran parte de ellos ha llegado después de la regularización de agosto del 2005, es decir con menos posibilidades de contar con un salario justo.Una marea humanaEmpujados por la crisis económica, endeudados para viajar y presionados al llegar por la competencia con otros inmigrantes -compatriotas, latinoamericanos y europeos-, los bolivianos han trasplantado sus costumbres (unas buenas y otras no tanto) y reciben por eso el aprecio o rechazo de los lugares de acogida. Según el periódico español “El País”, cada día llegan a España mil bolivianos. Algunos son devueltos porque no convencen a la Policía de que llegan como turistas, y otros ingresan para encontrar la solidaridad o la indiferencia de sus parientes o amigos. En barrios de Madrid, Barcelona, Murcia o Valencia, hay una sorprendente concentración de bolivianos. En los locutorios se les escucha hablar en castellano, aymará, quechua o guaraní, con sus parientes para alegrarse o sufrir en la distancia, dependiendo de cómo les va a sus seres queridos.“Yo estoy muy bien, ¿cómo están ustedes?” dicela mayoría, sin contar mucho de las largas jornadas de trabajo, el pago escaso, las decepciones, y haciendo énfasis en las ilusiones y los sueños de acumular más dinero para que venga su familia o para volver, tarde o temprano, a la tierra natal.Hace años el colectivo boliviano no figuraba en las estadísticas, pero hoy su presencia tiene un significado comercial importante. Tanto, que hay restaurantes africanos, chinos, árabes y españoles que, dentro de su menú, ofrecen comidas bolivianas, consumidas con deleite por los nuevos clientes, sobre todo los fines de semana.De la timidez a la euforiaEn general el boliviano es tímido. Pero esto cambia radicalmente cuando en grandes escenarios, en los pasacalles o en reuniones privadas empiezan a sonar los acordes de los “caporales”,“tinkus”, “morenadas”, “diabladas” andinas o el carnavalito de Santa Cruz, ritmos que forman parte del vasto acervo cultural de un país de nueve millones de habitantes con más de 30 grupos étnicos. Con esa música, declarada por la UNESCO Patrimonio Oral e Intangible, las penas de los bolivianos se mitigan y crece la alegría, que contagia a otros latinoamericanos y españoles. En Suecia, donde la migración boliviana es más antigua, hoy día 23 nacionalidades bailan esos ritmos.RegionalismoBolivia tiene mas de un millón de kilómetros cuadrados, algo así como el doble de la superficie de España, y su gente es muy diversa: están los aymaras del altiplano, los quechuas de los valles, los guaraníes del Chaco y los cambas de Santa Cruz, dentro de un mosaico de pasado y futuro sorprendente. Hay también un regionalismo que dentro de Bolivia se ha exacerbado por intereses políticos y económicos que en un principio llegaron a pedir la división del país, y que ahora hablan de la descentralización y creación de autonomías, un paso delicado que, si no se da bien, puede llevar a la división efectiva del país, que a lo largo de su vida republicana ya perdió la mitad de su territorio. Pues bien, como el medio condiciona a las personas, los afanes autonomistas de España también ejercen influencia en los migrantes, y en los bolivianos en particular, que en algunos casos reafirman su afán divisionista. Por el contrario, en Suiza, donde los idiomas oficiales y la población son de origen francés, alemán e italiano, los bolivianos han creado la“Asociación Camba-Colla”, como una señal de integración.Es sorprendente ver que los recién llegados no solamente comienzan a conocer la historia y las costumbres deEuropa, sino que se conocen entre bolivianos de tierras que dentro del país nunca pudieron visitar. Así se rompen los mitos en torno a la supuesta superioridad de unos con otros. Lo mismo pasa en torno al punto de vista de un boliviano respecto a los colombianos, ecuatorianos y peruanos, encasillados en estereotipos que siempre han conspirado contra la integración regional. No somos ni tan buenos ni tan malos como se nos había pintado.Una luz de esperanza.Si bien la mirada triste prevalece en los ojos de un boliviano, cada vez se percibe más brillo de esperanza, porquepoco a poco se diluye el trauma de la llegada y las diferencias técnicas del castellano boliviano con el de España ysus regiones. A pesar de todo, ya hay familias unificadas, los niños están en las escuelas y hay cierta estabilidad económica. Saber que las remesas llegan a los parientes en la distancia hace que muchos duerman más tranquilos.Ya hay edificios donde muchas de las internas son bolivianas, porque las pioneras se portaron tan bien que sus parientes y amigos fueron recomendados por sus vecinos. También hay aprendices de albañiles que tal vez eran abogados o economistas, y que hoy son jefes de construcción porque nunca rehuyeron el trabajo ni el aprender nuevos oficios. Y hay también universitarios que demuestran su potencial, y profesionales que luego de la dura convalidación de títulos dan toda su capacidad a la sociedad que los acoge.Los tímidos de Bolivia ya conocen mejor las leyes y pueden reclamar sus derechos con el apoyo de asociaciones bolivianas y españolas interesadas en la integración y la justicia. Esos pasos no se habrían podido dar si el vecino español, rumano, africano, ecuatoriano, peruano o colombiano no hubiera cambiado la reacción de desconfianza inicial. Se dieron cuenta de que el nuevo vecino había resultado ser, también, un buen amigo. Por eso, gracias a España y a quienes construyen un mundo diferente, con paz y dignidad. Pero aún podemos hacer más cosas juntos.(Edwin Perez U.)
* Edwin Pérez U., periodista, es coordinador en Suiza del Centro de Estudios en Migraciones (CEM).El CEM es un centro cibernético de intercambio de informaciones.visite y opine www.revistamigrante.blogspot.com, www.vulcanusweb.deuberhuaga@walla.com, telf. En Suiza 0764358140, Madrid: 914071722

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